Un hallazgo fortuito en las costas de la Isla de Pascua podría ser la solución definitiva a la crisis de la contaminación marina. Científicos del Instituto de Biología Oceánica identificaron al Agaricus Plasticus, un hongo marino mutante que no solo se adhiere a las botellas y bolsas de desecho, sino que las utiliza como principal fuente de nutrientes.
A diferencia de otros organismos devoradores de plástico descubiertos anteriormente, este hongo es capaz de descomponer el polietileno de alta densidad en apenas 48 horas, dejando como único residuo un compuesto orgánico totalmente inofensivo para los peces.



