La seguridad digital ha dejado de ser un gasto operativo para convertirse en una prioridad estratégica en el mundo corporativo. Según una encuesta realizada a 500 directivos de empresas medianas y grandes, el presupuesto destinado a firewalls, auditorías de código y capacitación de personal contra el phishing aumentó notablemente este año. Las pérdidas financieras asociadas a filtraciones de datos son el principal motor de esta inversión preventiva.



