El presidente de Estados Unidos aseguró que declarará próximamente el estratégico paso marítimo como territorio estadounidense. Irán respondió que solo Teherán decide sobre su apertura.
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a subir varios escalones. Donald Trump aseguró que pretende declarar al estrecho de Ormuz como territorio de Estados Unidos, una vez que termine lo que el mandatario considera la derrota de Irán.
La declaración fue realizada durante un acto político en Nueva York y representa una nueva escalada en la disputa por uno de los puntos estratégicos más importantes del comercio energético mundial. Trump sostuvo que Estados Unidos avanzará sobre el control del estrecho y volvió a defender la presión militar y económica contra Teherán.
Irán respondió de inmediato
Desde Teherán rechazaron la posibilidad y ratificaron que el control del estrecho continúa bajo autoridad iraní.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, sostuvo que el acceso por Ormuz depende de las decisiones de Irán y cuestionó la posibilidad de que Estados Unidos pueda apropiarse del paso marítimo.
La disputa se da mientras el tránsito de barcos permanece fuertemente limitado. Irán condiciona la reapertura del estrecho a que Estados Unidos levante determinadas medidas de presión y modifique su estrategia frente a Teherán.
¿Por qué es tan importante el estrecho de Ormuz?
El estrecho conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una de las principales rutas para el transporte internacional de petróleo y gas.
Por eso, cualquier interrupción prolongada del tránsito tiene impacto directo sobre los mercados energéticos y puede provocar aumentos en el precio de los combustibles a nivel mundial.
La actual crisis ya generó una fuerte reducción del movimiento de buques y complicó el traslado de petróleo desde la región. Reuters informó que el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos llegó a unos 4,08 dólares por galón, un 29% más que un año atrás.
Una amenaza con fuerte impacto internacional
La posibilidad de que Washington intente transformar el estrecho en territorio estadounidense abre además un conflicto que excede la disputa militar con Irán.
El paso marítimo involucra intereses de distintos países de la región y su situación está vinculada con las normas internacionales de navegación. Por eso, una eventual modificación unilateral de su estatus tendría consecuencias diplomáticas y económicas de gran alcance.
Mientras tanto, Trump insiste en que Irán está siendo derrotado y mantiene la presión para que Teherán permita nuevamente el tránsito marítimo.
Del otro lado, el gobierno iraní asegura que no cederá el control del estrecho y sostiene que su apertura dependerá exclusivamente de sus propias condiciones.
Así, Ormuz se convirtió en uno de los principales puntos de disputa del conflicto entre Washington y Teherán, con consecuencias que pueden sentirse mucho más allá de Medio Oriente.


