El Gobierno nacional avanza en la creación de un programa de ciudadanía por inversión, conocido internacionalmente como “golden passport” o pasaporte dorado. La iniciativa busca captar grandes patrimonios del exterior, generar el ingreso de divisas y posicionar al pasaporte argentino como un activo de alto valor dentro de un mercado global que mueve miles de millones de dólares.
De concretarse, Argentina se convertiría en el primer país de Sudamérica en otorgar la ciudadanía directamente a cambio de inversiones, una modalidad que ya utilizan varias naciones para atraer capital extranjero.
¿Qué son los pasaportes dorados?
Los llamados golden passports permiten a ciudadanos extranjeros obtener una segunda nacionalidad realizando una inversión en el país que ofrece el programa.
Para empresarios, inversores y familias de alto patrimonio, contar con una segunda ciudadanía representa una forma de diversificar riesgos, ampliar la movilidad internacional y acceder a nuevos mercados sin depender exclusivamente de su país de origen.
En los últimos años, este tipo de programas ganó relevancia a nivel mundial y se convirtió en una industria cada vez más competitiva.
Cómo sería el programa argentino
Aunque el Gobierno todavía no oficializó todos los detalles, las versiones indican que el esquema podría contemplar dos alternativas:
Una contribución no reembolsable cercana a US$ 500.000.
La compra de bonos soberanos por aproximadamente US$ 1 millón.
A cambio, el inversor podría acceder a la ciudadanía argentina sin necesidad de acreditar residencia previa en el país.
La posibilidad fue habilitada mediante el Decreto 524/2025, firmado por el presidente Javier Milei, mientras que durante 2026 el Ejecutivo avanzó con la creación del marco operativo para poner en marcha el programa.
Según publicó el Financial Times, el objetivo oficial es captar recursos para fortalecer las reservas y ayudar a afrontar los compromisos financieros que Argentina deberá enfrentar durante los próximos años.
El valor del pasaporte argentino
Uno de los principales atractivos del programa sería el propio pasaporte argentino.
Actualmente, permite ingresar sin visa a alrededor de 170 países, además de garantizar la libre circulación dentro del Mercosur y facilitar el ingreso a varios países de Sudamérica.
Especialistas en movilidad internacional consideran que esa combinación convierte al documento argentino en uno de los más competitivos entre los programas de ciudadanía por inversión.
Otro punto fuerte sería la rapidez del trámite, que podría resolverse en alrededor de 30 días hábiles, sin exigir residencia efectiva en Argentina, un requisito que muchos países sí mantienen.
Un negocio que mueve miles de millones
La ciudadanía por inversión se transformó en una herramienta utilizada por numerosos gobiernos para atraer capitales internacionales.
Los inversores suelen buscar una segunda nacionalidad por distintos motivos:
Mayor libertad para viajar.
Protección patrimonial.
Diversificación frente a crisis políticas o económicas.
Acceso a nuevos mercados internacionales.
Mayor estabilidad jurídica.
Consultoras internacionales señalaron que Argentina despierta interés por su ubicación geográfica, sus recursos naturales y el valor internacional de su pasaporte.
Las críticas a este modelo
Los programas de ciudadanía por inversión también generan cuestionamientos.
En 2025, la Corte de Justicia de la Unión Europea declaró ilegal el programa de Malta al considerar que la ciudadanía no podía convertirse en una simple transacción comercial.
Otros países, como Reino Unido, también eliminaron esquemas similares por preocupaciones vinculadas al lavado de dinero, la seguridad y los controles sobre los solicitantes.
Los especialistas sostienen que el éxito del programa argentino dependerá de la transparencia de los procesos y de los mecanismos de control que se implementen para evitar el ingreso de capitales de origen ilícito.
Un nuevo mercado para Argentina
Mientras el Gobierno define los últimos aspectos regulatorios, el proyecto ya genera expectativa entre consultoras internacionales especializadas en movilidad global.
Si finalmente entra en vigencia con las características previstas, Argentina buscará posicionarse como un nuevo jugador dentro del negocio mundial de los pasaportes dorados, una industria donde la ciudadanía dejó de ser únicamente un derecho para convertirse también en un activo estratégico para las grandes fortunas.



